Las fiestas se acercan con su despliegue de turrones, copas y brindis, pero también con el riesgo de descuidar la salud bucodental. Dentistas y nutricionistas advierten: los excesos de diciembre pueden dejar más huella en la boca que en la báscula
El mes de diciembre empieza a oler a mazapán antes de que nos demos cuenta. Con él llegan las comidas de empresa, los amigos invisibles y esos encuentros que parecen inocentes hasta que caes en la cuenta de que llevas tres semanas masticando polvorones y brindando con cava.
En estas fechas se disparan las consultas por sensibilidad dental, caries y fracturas, consecuencia directa de un exceso de azúcar, alcohol y mordiscos entusiastas a lo que no toca.
Limpieza profesional
La prevención empieza mucho antes del brindis. Los expertos insisten en que, igual que uno se prepara para una maratón gastronómica controlando el colesterol o el peso, conviene llegar a las fiestas con una revisión dental reciente. Según la odontóloga Ana Latorre, “una limpieza profesional previa reduce la placa y el riesgo de inflamación de encías justo cuando más las exponemos a comidas largas y bebidas ácidas”.
El azúcar sigue siendo el gran enemigo. No sólo por lo evidente —las caries—, sino porque altera el pH de la boca y favorece el crecimiento bacteriano. Los turrones, bombones y postres que se multiplican en diciembre generan un cóctel perfecto para el desgaste del esmalte.
Los dentistas recomiendan optar por dulces blandos, evitar los caramelos duros y no abusar de las bebidas carbonatadas, incluso las “sin azúcar”.
El alcohol tampoco sale bien parado. El vino tinto mancha, los espumosos erosionan el esmalte y los licores con alto contenido en azúcar agravan la sequedad bucal. El truco está en alternar copas con agua y evitar cepillarse inmediatamente después, porque el ácido debilita temporalmente el esmalte. Mejor esperar media hora y hacerlo con suavidad.
La masticación es otro campo de batalla. Los huesos del jamón o los mariscos se cobran cada año su cuota de empastes rotos y coronas descorchadas. “No se trata de no disfrutar, sino de no usar los dientes como herramienta”, recuerda con humor el doctor Luis Sanmartín, especializado en odontología restauradora. Una buena norma: si hace ‘crac’, no era comestible.
El cepillado también sufre su propia versión navideña de abandono. Entre cenas tardías y madrugones festivos, es fácil caer en el “mañana me cepillo mejor”. Error. La placa no entiende de resacas ni de excusas. Un cepillo de viaje o chicles sin azúcar pueden salvar más de una noche de descuido.
Los niños merecen mención aparte: las vacaciones escolares son el momento ideal para reforzar rutinas de higiene, sobre todo si el calendario de adviento es un desfile de chocolate. Convertir el cepillado en parte del ritual nocturno festivo ayuda más de lo que parece.
Por último, la moderación —palabra impopular pero útil— puede marcar la diferencia. Disfrutar no está reñido con cuidar la boca: basta con no picar constantemente entre horas, beber suficiente agua y mantener la limpieza constante. El equilibrio es la mejor póliza dental de diciembre.
La Navidad es tiempo de brindis, sí, pero también de cuidar lo que mostramos al sonreír en las fotos de grupo. Porque la verdadera resaca, muchas veces, no se nota en la cabeza sino en los dientes.
Más en VidaTrend/Pescado frito: el truco al horno que lo deja crujiente, ligero y sin olor a fritura
Más en VidaTrend/ Cuánto influye la edad del padre en la fertilidad según los expertos









Los tratamientos que más se consultan en noviembre: implantes, blanqueamientos y limpiezas avanzadas – VIDA TREND
[…] Más en VidaTrend/Dientes en guardia: cómo sobrevivir a las comidas navideñas sin que tu sonrisa lo pague caro […]